Buy a car
Aproximadamente una hora escuchando cada treinta segundos la misma expresión-consejo: Buy a Car.
Fue en el Stingray, nuestro bareto favorito en Nelson. El dueño, Nick, nos preguntó sobre nuestra vida en NZ y, en cuanto supo algo de ella, comenzó el rosario: Buy a car. Cada fin de semana podéis visitar playas y sitios tanto cerca como lejos. Buy a car. Aquí los coches son muy baratos y hay muchas ofertas. Buy a car. Lo que aquí se lleva es la tienda de campaña y hay muchos espacios habilitados para ello en plena naturaleza. Buy a car...
Y así hasta que salimos del tugurio.
Pero nos hizo plantearnos el asunto. Cuando acabemos la Universidad tenemos más de un mes y medio para visitar NZ y estaba claro que necesitábamos un vehículo. La primera opción era alquilar una motorhome, pero visto el negocio desde aquí tampoco estaba mal para dos cocos -que diría mi madre- la opción de alquilar un coche, comprar una tienda y combinarla con hostales para backpackers cuando visitemos ciudades o estemos hartos de domir en el suelo.
La clave era conseguir un buen precio y un coche que al menos durase hasta dejar el país.
En esas andábamos, que si sí que si no, cuando le comentamos el asunto a Fred, el padre de nuestro padre kiwi. El puto amo. En menos de una semana ya nos había buscado un coche. Nos llevó dos veces al pueblo donde estaba la dueña, nos recomendó que hiciésemos una oferta a la baja, nos echó un cable en la negociación, nos ayudó a rellenar los papeles...un sol.
Y a lo que íbamos al principio. Que ya tenemos coche. Subaru Legacy. Blanco. Peaso maletero, que era una de nuestras condiciones, para llevar durante ese mes y medio largo los dos maletones que nos trajimos desde Europa. Y lo mejor, el precio: 500 euros!!!!!
La coña es que, claro, conducen al revés y el volante está al otro lado. Además, los cambios son aquí automáticos y todavía estamos que no le acabamos de pillar el truco a algunas cosillas, pero bueno, tiempo al tiempo.
A Gemma, la especialista en imagen, lo que le mola es que las ventanas son ¡fardonas!. Sin borde metálico. Lo que en óptica se llama cristales al aire, vamos.
Total, que aquí nos tenéis. Sin coche en España y con coche en Nueva Zelanda. Bueno, Gemma ya es kiwi total, porque también tiene un jardín nuevo, que le ha prestado su madre kiwi. Una tomatera y una planta de albahaca para empezar. Cada día la tengo regando en la puerta de casa. Lujos de vivir tan lejos.
Ea, que os dejo que nos vamos en coche a casa de Fred, que para rematar la serie de favores nos ha invitado a una barbacoa y a probar el hokey pokey -os lo dejo ahí para los amantes del wikipedia y si acaso en comentarios aclaro dudas-.
Ah, y de paso le llevamos en señal de agradecimiento dos botellas de vino cojonudísimas que hemos encontrado por aquí. Una nativa con su uva favorita, el Pinot Noir, y un Tinto Pesquera, denominación de origen Ribera del Duero, hallazgo de la Casa del Vino. Salud.

Aquí podéis ver al nuevo peligro que circula por las calles de Nelson.

Ese peaso de buga neeennnnnnn!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1

Que bonito es sentarte a conducir y ver que el volante está al otro lado. Cambiar entonces de asiento y comprobar que donde tendría que estar el cambio de marchas está la manivela de subir la ventanilla. Arrancar y pasarte dos minutos buscando el embrague. En fin, cosas de las que pasan in the other side.


Guso Sakatomi dijo
Pero nenes, si este es mejor que el que tenías en Barna...
Ke passa, nengssss!!!
4 Noviembre 2007 | 11:14 PM