On the road
Pues ya estamos metidos a titiriteros otra vez. La Santako, mujer de culo inquieto, dio por cerrado el ciclo nelsoniano, puso el dedo en el mapa y, esta vez, ha salido Vancouver Island, esa isla del Pacífico que hay justo enfrente de Vancouver City.
Hubiera tocado post de despedida de Nelson, pero va a ser que no. Primero, porque lo de estar en la carretera otra vez conlleva los consabidos problemas de internet y, segundo, porque volveremos seguro, así que limitaremos el tema a un párrafo de agradecimiento a todos aquellos que nos han hecho ser muy felices en el mayor paraíso que hemos encontrado después de más de año y medio dándole vueltas al globo. Las gracias son más por ayudar a nuestra memoria cuando el recuerdo no esté tan cercano que por ellos, que ni saben del blog, alguno tampoco saben español y, en todos los casos, tienen actividades mucho más interesantes que dejarse caer por aquí. Os lo decimos sabiendo lo que decimos.
Así que, gracias a Marie-Paule y Sebastian, Rob, Rod y Laura, Renee, el dueño del hostel Whitehouse, Yuske -el japo-, las amigas del japo, Erika, Ulla y Mike, Mariane y Randy, Arnulfo, Garrett, Kim, Daniel, Greg, a Pedro, a todo el colectivo Spanish que se reúne en el Viena Cafe, a la camarera del Viena Cafe a la que siempre retrasábamos la hora de salida, a Helmut y Brigita, a Ed y Denise, a Deb, a Bill, a Anne Pingeon, a la Isabel Olivella y a Peter, y, especialmente, a Douglas y Suzanne por su generosidad.
Dicho esto lo habíamos dejado en Nelson de despedidas. Nada mejor, según la Santako, que hacerlo con un baile. La susodicha se apuntó a un curso de bailes de salón (básicamente salsas, bachatas, merengues y cosas de esas), que organizaba Daniel. Servidor, poco dado a lo de menear el esqueleto al son de la música y poco amante de los géneros que se tocaban, optó por aportar algo de sustento a la familia y dedicarse a la tarea de dar clases de Spanish. Hasta aquí bien. Lo grande es que me citaron en una fiesta de primavera que yo entendí como una caminata al estilo catalán y resultó ser una apoteosis de hippismo elevada a la máxima potencia.
También nos despedimos de los "hispanohablantes" con especial homenaje por parte de Pedro, quien me acompañó a esquiar a Whitewater y me dio una lección de todo a sus 72 años. Para decirle adiós al powder nada mejor que una barbacoa.
Cena con Renée, Daniel, Laura y Rod -bautizado como el putoamo y al que le vi decir primero y argumentar después a Daniel el porqué los telemarkers son unos assholes (tal cual) el miércoles y, el jueves, la última cena de la mano de la Isabel. Decidida a despedirnos a lo grande se sobrepuso por nosotros al jet lag que arrastraba de su reciente viaje a Sitges y nos puso por delante unos cangrejos gigantes de Alaska que no se los saltaba un gipsy. Tampoco aquí hubo lágrimas porque nos vemos en verano en el carrer del Pecat.
Con los deberes hechos llegó la búsqueda de transporte a Vancouver Island. Todo apuntaba al avión, pero encontramos el último guiño nelsoniano: una web donde se inscriben los que van en coche a Vancouver y buscan compañía con la que charlar y compartir gastos. Cristal fue la conductora y una canadiense-filipina, la cuarta ocupante. Lo que no calculamos bien fue la distancia -normal en Canadá- y no nos quedó otra más que hacer noche en Vancouver City antes de coger el ferry a la isla al día siguiente. Lo mejor fue encontrarnos otra vez con Frank.
Ya en Vancouver Island, Rachel nos recibió en su granja, donde llevamos trabajando desde el pasado sábado. Se trata de una judía que ejerce de farmer pese al inconveniente de tener que hacerlo cargada con una bebé de seis meses. Su marido, Grant, se dedica a la jardinería pero fuera de casa y también está el otro kid de la familia, Elias. Todo magnífico, pero la Santako ha cogido la sartén por el mango y, este sábado si alguien no lo remedia, nos certifica para otra islita de las Gulf Island, Galiano. Allí daremos datos de lo que sea menester.
Sorry por el rollo, pero es que había mucho que contar y así nos ahorramos emilios, skypes y otras hierbas parecidas. El que no quiera que no lo lea. Sobre su conciencia recaiga.
Homenaje a nosotros mismos. Estas son las vistas que cada día nos acompañaban en Nelson mientras preparábamos el desayuno. Desagradable de coj...
El totem que hay en el parque al lado del lago y que es una réplica de uno que hay en Vancouver Island. Hay que ver las caruzas que gastan los personajes.
El punto de encuentro de los hippies. Esto tambien está en el parque. Sin palabras.
Y esto es el laberinto, no os creáis que tiene más. Los pelucas en cuestión se pusieron a recorrer el trazado al son de percusiones varias mientras meditaban sobre la primavera y le pedían a un velamen situado en el ojo de la espiral que les trajera maría de la güena en los próximos tres meses. Vamos, digo yo.
Y la cosa no acabó con el desfile relatado antes. Después la hippy más hippy que he visto en mi vida hizo una especie de danza del velo ataviada con una especie de jarrón de la dinastía Ming con agua del lago que después devolvió a su lugar de origen. Pa flipar.
Aquí la barbacoa en el aparcamiento de Whitewater a la que nos invitó Pedro. Con un par. Abren la puerta de atrás de la track a modo de improvisada mesa, sacan las birras y las barbacoas de gas, las sillas pa sentarse y gay el último.
Detalle de lo mismo. El colega es uno de los que organizaban la barbacoa. Los tíos se tiran la temporada de invierno esquiando en Whitewater y, cuando se acaba lo bueno, pues bbq a modo de despedida. Qué grandes!!!
El grupo de Spanish. El escenario, el Viena Café.
Cena en casa de Renee con Laura, Daniel y Rod. Después de cascarse el vino llegó lo de los telemarkers.
Peter, un inglés con un don para los postres y la jardinería. Lo único que tiene claro en la vida es que no le gustan los ingleses ni piensa volver allí jamás. A eso se le llama clarividencia. Importante el detalle del delantal.
Peter e Isabel después de ofrecernos la suculenta cena. Nos fuimos de Nelson con el mejor sabor de boca posible.
En el ferry a Vancouver Island. La Santako se dedicó a tirar foticos mientras yo veía en la tele del barco la segunda parte del España-Turquía. ¿Y con eso es con lo que vibra media Ejpanha? Me quedo con el hockey sin dudarlo.
El pub de Saanich, que es donde estamos viviendo ahora. Un neighbourhood Pub. Estos sí que saben.
Así lucen las vistas en la zona en la que estamos. Para que os hagáis una idea.
Desde la farm nos fuimos a dar un paseo en bici y nos encontramos con este cementerio en pleno barrio de los First Nation. Los tipos visten las tumbas con totemneses como el que véis aquí.
El del fondo es servidor en la bici. En primer plano, unos amigos.
Aquí es dónde vivimos ahora. Esta cabaña está enfrente de la casa principal y sirve para darle alojamiento a los wwoofers y para almacenar algunas herramientas del campo.
Aquí las vecinas. Unas vacas de raza escocesa que hay en la farm de al lado.
La familia Fisher nos llevó de paseo al bosque. La peque, como siempre, a la espalda de Mum.
Rachel, trabajando con la "mochila" que lleva a cuestas desde hace seis meses, de nombre Jade.
Para mí, una de las mejores fotos que ha hecho la Santako desde que salimos de nuestra República a orillas del Besós. Si la ve la matrona de la Familia Trapisonda, please, que cierre la boca después de 10 minutos.
Home sweet home.


amelie dijo
Perdón por volver a mis anécdotas personales para comentar las vuestras, pero es que no puedo evitarlo después de la imagen de Rachel y Jade. ¿Recuerdas que el otro día te conté -por skype- que yo conocía a una bebé Jade (pronunciado Jade, no 'Yeid' como la vuestra) en Uruguay? Bien, su madre se llama Marcela y, aparte de ser amiga mía y de quererla un montón, la tía es una auténtica diosa: cocina increíblemente bien (de hecho, una parte de sus ingresos viene de cocinar a los vecinos del pueblo donde vive, gente que vive sola o que no sabe cocinar o no quiere, pero les prepara platos personalizados todos los días cuidando si tienen problemas de diabetes o de colesterol, etc, etc, etc), trabaja la tierra, controla todo tipo de hierbas (tanto para cocinar como medicinales), etc...
A ella, como a Rachel en la foto, también la he visto trabajar con la bebé a cuestas, yendo de un lado al otro del pueblo... Emocionante la foto y emocionante el recuerdo que evoco.
De vosotr@s, bueno, más de lo mismo: pobrecitos, cuánto sufrís, qué mal os trata la vida, rezaremos por vosotr@s... jajajaja... Como estamos más o menos al día por el skype, pues nada, sólo pasaba por aquí a dejar un saludito (eso sí, podemos hablar otro día de los totems y de esa onda medio esotérica que me recordó un poquito a Rapa Nui, caí en eso al ver que hablábamos del Pacífico).
Molts petons i fins aviat!!!!!!!!!!
3 Abril 2009 | 08:54 AM