La capital de Vancouver Island ha puesto el punto y final a nuestra estancia de un mes en este paraíso canadiense. La ciudad, una de las más pretty que hemos visto en nuestro viaje, cuenta con un precioso puerto, un downtown ordenado y limpio, algunos paseos junto al mar de lo más interesante y un chinatown que es envidia de todos los visitados por los mendas hasta ahora. Total, que nos hemos dedicado a largos paseos y a encontrar a algunos amiguetes como Catherine, con la que trabajamos un día en la granja de Saanich y que reside en Victoria, o Shanon y Mike, la hija y yerno de Douglas y Suzanne.
El regreso a Vancouver contó, de entrada, con un acercamiento a la terminal by buga por parte de Catherine, la chica con la que coincidimos en la granja de Saanich. Después, cenita con Frank y unos amigos suyos, ella madrileña de pura cepa, aunque afincada en Canadá desde hace 30 y tantos años.
La despedida, en el mejor pub de la ciudad. En cuatro horas nos vamos pa England. Vamos que nos vamos.
Victoria. Una de las calles céntricas del downtown.
El puerto.
Iluminación nocturna del edificio parlamentario.
Otra calle, esta llena de árboles en flor. El blossom ese que dicen por aquí.
Toma blossom
La puerta de la noseque. La entrada al chinatown, vamos.
La calle más estrecha de Canadá. Acostumbraos aquí a las grandes roads tuvieron que venir los chinukis a enseñar lo que eran estrecheces.
La misma calleja un poco más adelante. Aquí los chinukis, cuando esto estaba fundándose, se dedicaban a darle al opio -que fue legal hasta principios del siglo pasado- y al juego -que siempre fue ilegal-. Las casas tenían patios traseros escondidos para darle a lo segundo.
Edificio del chinatown.
Y más edificios chinísticos.
Para flipar la cabina tuneada.
Tíos listos. En cada farola aprovechan el bulto que hace la caja de la luz para poner un mapilla y ubicar al personal.
Uno de los paseos que hay junto al mar en Victoria. Véase al parroquiano absolutamente preocupado por lo de la crisis mundial, la gripe mejicana y el regreso de Manolete a los ruedos.
Caruzas en los totems.
Probando si nuestros perfiles encajarían en un totem. El de la foto, por cierto, es el más alto del mundo.
La cocina del hostel no tenía desperdicio. Such a mess!!! Lo mejor el federico en su apartado de comida para compartir. Pantagruélico menú el que te puedes deconstruir con dos sobrecicos individuales de ketchup.
Y lo dicho. Que ya en Vancouver y a punto de najarnos pa las Inglaterras. God save the Queen!!!

Cuando parece imposible que os superéis... lo conseguís jajaja... Me ha encantado esta ciudad. Por favor, parece hecha a propósito para la postal, aunque eso sí, para mí los dos momentos estelares: lo de la caja de la luz para poner el mapa y el vejete mirando al horizonte y sí, preocupadísimo por todos esos asuntos mundiales jajajaj... Me recordó a aquello de "life is good" (ver capítulos anteriores)
Molts petons desde este lado del mundo (en el que dentro de poco estaréis) i fins aviat en algún lugar de esos próximos recorridos vuestros.
Donde dice 'ameile' debe decir 'amelie'. Hoy casi no he dormido, así que no soy una persona muy coherente...
El título del post me ha parecido muy bien para lo que ha sucedido ayer noche en el campo de las mozitas madrileñas, espero que no te acredites para Stamford Bridge, nos ha ido muy bien contigo pululando a miles de kilómetros....
Best regards.
@ amelie: Petons i fins aviat.
@ditirambo: perdone usted, pero tuve que venir desde las Américas para que la cosa se enderezase, que mucho rollo pero la merengada estaba ahí con el aliento en el cuello. Ah y el miércoles al pub a ver al Chelsea.
Podríamos discutirlo pero no tengo ganitas, y el Pitxu que no se ría mucho, que si se llega a ir hace 3 meses tendrían al Apañó en Champions.