Aquí nos tenéis de nuevo en las Europas. De nuevo en England. Estamos en tránsito, pero tránsito del bueno. Por aquello de trincar pasajes baratitos la mejor combinación de vuelta a las Españas, que no a casa, incluía una semana en Britain, pero lejos de apalancarnos a pasar el jet lag hemos optado por darnos un garbeo por Bath, que era una cuenta pendiente que teníamos de nuestra anterior estancia aquí.

Bath bien vale una visita. Una ciudad que fue tomada por las tropas de la Roma Imperial y que, por lo tanto, demuestra una prestancia continental que es envidia del resto de pueblos british.

La estrella de Bath son sus baños romanos, los que se construyeron aquellos enviados del César para paliar la morriña. Después, la reina inglesa los adaptó a sus necesidades y, con ella, la aristocracia británica. Ahora es un museo de los de quitarse el sombrero. El resto de la ciudad también es impresionante. Lejos de lucir la habitual arquitectura Victoriana, lo suyo es la Georgiana, con sus remedos de equilibrio renacentista elevados a la máxima potencia.

Total, tras la visita, nos hallamos en Newquay again para saludar amiguetes y, el martes, reencuentro con la madre patria aunque en su versión sureña. Nos vamos a instalar entre Sevilla y Cádiz. Allí ansiamos abrazar de nuevo el pan y el jamón. También tenemos previsto recibir visitas de amigos que hemos ido haciendo por esos mundos y hacer otras a compatriotas de los que conocimos en nuestra anterior estancia cornish.

We'll see.

La piscina principal de los baños romanos.

 Al acabar la visita al museo te ofrecen un vasito del agua en cuestión. Curará lo incurable pero está más mala que su pm.

 El restaurant ubicado into el museo. Lujo inglés.

 Uno de los prebostes de Bath decidió que los pobres también tenían derecho a sus bañitos, así que financió junto a otros dos amigos este hospital pal populacho.

 El Ayuntamiento de Bath ofrece cada día una visita guiada de dos horas por la ciudad. Ahí estuvimos. Entre otras cosas porque era gratis, aunque la verdad es que vale muchísimo la pena.

 Una vista de una calle de Bath

 Esto es una plaza construida por otro de los prebostes. Completamente circular. Representa al sol, uno de los símbolos de la masonería.

 Detalle de una de las casas de la plaza que se veía en la anterior foto. Una de ellas pertece a Nicholas Cage. 4 millones de pounds tienen la culpa.

 Más Bath.

 El crescent. El mismo arquitecto se curró esta otra semiplaza en forma de luna. El trío lo completó con una calle que parte de aquí y que, vista desde el cielo, tiene forma de llave. Ay estos masones.

 Calleja de Bath con sus escaparates georgianos.

 Un escaparate del que se prendó la Santako. Y eso que es medio vegeta.

 

El mismo establecimiento de carnuza. Estaba junto al hostel donde pasamos la noche.

Y esto otras imágenes de este reencuentro con Europa. El mismo día de aterrizar, unas pintas para bajar el jet lag y nos encontramos en el pub con un partido de nosequé, porque acabó 2-6.  Pero que ha sido de aquella Liga tan competitiva. En fin.

Y un par de días después más de lo mismo. Gloria culé. Que no se ponga muy pesada la culerada, please, que entonces carga un poco. A nosotros nos dio el alegrón por aquello de que se jincaron a un equipo inglés y pudimos reirnos en la cara de los british, aunque por lo bajini. Poca broma, que a un amiguete que ahora está en Londres le partieron una botella de birra en la cabeza por festejar a lo grande el gol de Iniesta. My god.

Y nada, que ya veremos si el próximo post es desde tierra infiel o ya desde tierra cristiana. En cualquier caso será a más de 1.000 kilómetros de casa y eso nos tranquiliza. Y más cuando parece que la práctica de inglés la tenemos más que garantizada. La cosa promete.