Son de esas c osas que si no se ven no se creen. Haces amigos en Nueva Zelanda. Te dejan una paellera allí mismo que se han traído desde España. Resulta que vivieron diez años en España. Resulta que quedas con ellos para que te enseñen su pueblo. El pueblo que les acogió en esta nuestra -que duro decir esto- comunidad. Resulta que un purparlé se convierte en realidad. Esa fue nuestra visita a Polopos. Una aldeíta en plena Alpujarra, donde nuestros friends de Examinor Street se están construyendo un refugio nuclear. O lo más parecido. ¡Que ilusión ver a Philomena! Le cambiamos el placer por un curso: ¿Cómo montar una juerga? Se fue con un master.

 Can Philo y Dereck. Con sus almendros y tó.

 Gaticos en Polopos, el pueblo en cuestión.

 Parte del Tour con el que nos obsequió Phil, una irlandesa afincada en nuestro Nelson kiwi aunque con un pie en la Alpujarra granaína.

 Foto para la posteridad. Los tres susodichos en el cartel que te recibe en Polopos.

 Por las calles de Polopos.

Phil haciendo negocio. Cargaíta de camisetos del Barça. Vino a por camisetas de un equipillo y se llevó las del Tri. Ya la vemos haciendo business. ¡Ay, que me las quitan de las manos!