13 Junio 2009
Siguiendo con nuestra ronda de visitas gorreras por las Españas, concretamente por su parte sur, esta vez -un poco lejos para nosotros pero no para nuestros no siempre bien ponderados lectores- tocó Graná, donde nos reunimos con Maibita.
Los habituales del blog ya la conocerán de su etapa Newqueña. Aquella gaditana residente en Graná y criá en Puertollano, alegría de nuestras noches en Inglaterra.
Dejó sus últimos fondos en pounds en manos catalanas, conscientes de qué parte de la geografía cristiana es la que podía velar por su dinero y no gastárselo en mollate, y fuimos a llevárselo a su casita como habíamos quedado en su momento, que los Santakos no tenemos verguenza pero sí palabra.
Total, que Maibita nos pudo hacer poco de anfitriona, porque estaba inmersa en sus exámenes fin de curso de sus estudios de bichería marina, pero nos dio refugio y nos llevó a conocer un garito nocturno con clientela universitaria.
En Graná nos fuimos a ver la Alhambra, también nos dimos un remojón en unos baños árabes, por supuesto repasamos todos y cada uno de las tascas del lugar, en las que por una cerveza de máximo dos jeros -hemos oído esta expresión en un mercadillo sevillano- te endosan una tapa tamaño ración de las grandes.
Nos despedimos con el clásico paseo por el barrio del Albahicín y con un besote final a Maibita, quien promete dejarse caer uno de estos días por Barcelona para echarse unas compritas con su Mami. We'll see.
Una de las clásicas fotos frikis de la Santako, ahora que no me oye. Lo único que puedo decir es que es algo de Graná
Otra Santakada. Esto parecen lositas, pero tampoco pondría yo la mano en el fuego.
Esto es el barrio del Albaicín, donde un grafitero más facha que su pm se ha dedicado a criticar a los porreros, a los promiscuos y a todo aquel que se salga de la línea.
Retratico de la Alhambra by Santako
El barrio del Albaicín visto desde el mirador de Sannosequién
La Alhambra misma.

Y otro clásico de la Santako, esta vez en el Albaicín. Ropa tendida en casa típica del lugar.
Una vez más, sorry por el retraso en el post. A ver si hay suerte y la cosa va más rápida porque se nos acumula la faena.
PD1: Entre los inconvenientes del redactado, el de tener que hacerlo, como en el momento actual, con un cabestro de 9 años de nombre Juan Enrique, alías el caricato de Los Molares.
PD2: Corregidas las incorrecciones, editadas por una editora como es de recibo. Sirva el hándicap citado anteriormente para justificar en parte el error. Siempre es bueno que haya niños.
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2 Junio 2009
Nueva Zelanda, Australia, Tailandia, Inglaterra, Canadá...Más de año y medio dándole vueltas al globo y tenemos que ir a Conil, pueblo marinero de la provincia de Cádiz para descubrir el mejor hotel boutique del mundo.
María, una amiga del Papi, junto a su hijo y hermano gestionarán esta maravilla desde este mismo verano, así que a los que tengáis pensado pasaros por la zona , a los que todavía le estéis dando vueltas sobre donde vacacionar y a todos los demás también os sugerimos que os paséis por allí. Si no os convence tenéis cerveza pagada por servidor. Pero si se os cae la baba me deberéis una. Que Dios nos conserve el hígado!!
La Princesa y el Guisante se enmarca en el mundo onírico. Un cuento soñado por María y hecho realidad por su hermano, Juan Poblador, diseñador gaditano al que auguramos un nombre entre los mejores al lado de Mariscales y Lavandas.
Una casa típica de Conil. Un patio interior de esos que uno siempre quiere ver y vivir cuando va a Andalucía. Una terraza donde fundirse con la puesta de sol. Todo eso combinado con la mejor tecnología en el mundo de la hostelería y un diseño de última generación que recuerda el de algunas perlas barcelonesas, pero sin perder su toque gaditano.
Habitaciones temáticas, baños de ensueño. María no ha descuidado un sólo detalle. El cuento de la Princesa y el Guisante de Hans Christian Andersen, que se puede leer junto al mostrador de bienvenida, hecho realidad.
Lo mejor, de todos modos, son los anfitriones. Aunque María deje de hablarme por añadir trabajo a su disparatada agenda, os aconsejo y casi obligo a que consultéis con ella cualquier actividad que queráis realizar en Conil. Conoce cada rincón de su pueblo y, quién sabe, igual hasta se apunta.
Zagúan con pared donde leer el cuento de La Princesa y el Guisante. Los que no podáis esperar buscadlo en internet.
El patio. La escalera, en cuya baranda aparece el logo de La Princesa, conduce a la terraza.
Servidor con el Papi portátil en mano. María, de espaldas, nos confirma que hay wifi en todo el hotel. Como no!!
La zona de breakfast. La decoración de las paredes, obra del hermano de María.
La terraza con vistas a la bahía de Conil.
Ilustración que aparece en una de las paredes y que relata el cuento de la Princesa.
El logo de la Princesa, obra de Juan Poblador

Una de las habitaciones.

Y nuestra habitación. ¿Cómo se os queda el cuerpo?
¿Entendéis ahora el motivo de que el hotel de Conil mereciera un post aparte? Como siempre, me salto el tema de direcciones y teléfonos porque sé que todos vosotros sois más de google. Ningún problema para encontrarlo. Dad recuerdos nuestros a María. Y gracias Papi por enseñarnos esta joya.
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1 Junio 2009
Nos habíamos quedado de romeros. Fueron unos primeros días de familia y reencuentro con el jamón y la cruzcampo. A partir de ahí, llamadas a los amigos que fuimos dejando por el camino y homenajes para celebrar que volvíamos a vernos en otro sitio y otro tiempo -momento Lost-.
En totá, que hace unos días cruzamos un par de llamadas y emails y pusimos el coche recién adquirido -un ZX matrícula de Madrid que promete mucho si nos lo llevamos a BCN- con destino a Conil. Allí nos esperaba Angelinho. El Papi, vamos. Estaba allí para un "mandao, tú sabes" y nos acompañó una semanita por los pueblos cercanos a su Tarifa.
Tras Conil -atentos viajeros e interesados en Cai al próximo post-, nos paseó por Vejer de la Frontera (¿Cómo que tuve que irme a Nueva Zelanda para oir de este pueblo?), Zahara de los Atunes, Caños de Meca y, finalmente, Tarifa.
Perfecto anfitrión, el Papi nos alojó en su morada tarifeña, donde asistimos a su reencuentro con el mundo laboral tras año y medio de mala vida. Muy contento no lo vimos, para que nos vamos a engañar, pero lo mantiene vivo saber que el mal durará sólo cuatro meses. Nos apuntamos todos los datos.
Para la memoria nos quedamos las risas de esos días, también la impagable foto del Choco en su comedor, la noche de juerga con 'las Niñas', al Nardi jartito, a los colegas del Gunlao y las fotos que tenéis abajo. Vayan ustedes con Dios.

La flipamos con Vejer (aceptaré tirón de orejas de Alberto). Peaso de pueblo ex morube. La visita -si no lo conoce habrá tirón de orejas vengativo para Alberto- precisa de parada en una venta cercana conocida como Pinto, donde lo que hay que comerse es un bocadillo de lomo en manteca -bajo en colesterol , of course-.
Y con todos ustedes el inigualable Papi!!! Aquí en el hotel El Califa compartiendo un té moruno y unas patitas al uso.
Un patio andaluz de Vejer premiado en un concurso de patios andaluces.
Una de las vecinas del patio
Camino de Tarifa. Los comentarios del torito los dejo para vosotros.
El parque eólico tarifeño.
Una de las puertas de la antigua muralla tarifeña. El pueblo es guapísimo.
Acceso a la playa de los lances. A escasos metros de ella vive el Papi.

Calle tarifeña.

Paella en el Gunlao. Lo mejor para los domingos de resaca.
Y esto más o menos fue todo si le quitamos lo impublicable y lo que se nos olvidó fotografiar. Thanks again al Papi, al que proponemos para un puestecito en la oficina de turismo de Tarifa, pero que sea algo relajaíto que la cosa está mu mala. Tu sabes. Nos vemos pronto en Barcelona. A ver si podemos hacerlo la mitad de bien.
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29 Mayo 2009
Que hay de nuevo viejos. Este post y los próximos que colgaré sirvan como justificante del cierre provisional del blog. Son un relato cronológico de los principales saraos en los que nos hemos visto inmersos desde nuestra llegada al Imperio Andalusí.
Apenas horas después de besar el suelo aeroportuario, llegó una de las cosas más grandes y gordas que servidores han visto en su periplo de casi dos años. Manda guevos que tenga uno que regresar al terruño para coger conciencia de lo tremendo que semos.
El sarao en cuestión es la Romería. En la práctica se trata de pasar un día en el campo, pero preparaos de ruedas y de motor que diría el capitoste de la Familia Trapisonda. Lo impresionante es que, desde primera hora -aunque la mayoría no han parado durante la noche previa- el objetivo es alcanzar el grado de alcoholismo más grande sobre el planeta Tierra. Y damos fe de que lo consiguen.
En la teoría, el pueblo recorre unos kilómetros a pie escoltando a una vírgen de nosequien. La realidad es que la procesión lleva a un pequeño bosquejo de eucaliptos donde los paisanos han instalado en días previos unos toldos donde parapetarse. Los toldos son compartidos por grupos que, durante el año, se han aprovisionado de bebercio y comercio para el evento.
Total, que cuando los romeros -ahora entendemos la clásica frase de Xavi Aloy de ponerse romero- llegan al sitio donde está previsto el día de asueto, van como putos tranchetes.
Lo que los hace grandes es el nivel de hermandad, fraternidad, hospitalidad y todos los ad que hagan falta. A los foreigners como nosotros los tratan mejor que a los locales. Forma parte de la cultura romera. De todos modos, la de Los Molares es especial. Nos lo confirmó un friki televisivo de Canal Sur, lo que sería el tal Berto a Buenafuente, al que conocimos en pleno festejo. La idiosincrasia de este municipio fundado en el 4.000 AC es increíble.
Vamos a los retratos que es lo que cuenta
Buena parte de los que recorren el camino escoltando a la virgen van subidos a caballo. Vistiendo el clásico traje romero con su medallita al cuello y tal y tal.
Y las mozas...pues de flamencas. Los carromatos transportan el bebercio con el que sacudirse la calor del camino. El día de marras, 35 graditos de ná.

Esto sí que tiene gracia. A los márgenes del camino hay unos campos de trigo perfectos para aliviar vejigas. La estampa de los tipos es la habitual que todos conocemos en cualquier ciudad a las y pico de la mañana, pero lo de las tías acuclilladas levantándose los faralaes no tiene precio.

Una de las mil y una paradas que se realizan durante el camino para cantar, bailar y lo que se tercie.
Como me dijeron los locales al comentar la foto: "Es que si no saliese el botellín en la mano se sabría que la foto no estaba hecha en la romería, que era del fotochó". Pos eso.
La Santako con su prima pólítica Yolanda. Apréciese en la mano de la copropietaria del blog que se había integrado totalmente a las costumbres del lugar.
Con otra prima política. La Raqué. La suya, de la Raqué, fue la primera carriola que visitamos. Una especie de caravana tunéa por fuera de flamenco y por dentro con cocina, neveras, duchas y lo que sea menester para saraos como el del día. Nos rebajó el nivel cruzcampil a base de carnes, pescaos y productos de la tierra.

Aquí el punto es la camiseta del gachó.

El lunes es festivo. Día de Resaca. Con dos cojones. Y el martes, como cada martes tocaba mercadillo, pero la diferencia estaba en la parada donde los fotógrafos que se buscan la vida en el camino al estilo de los de las bodas cuelgan sus retratos para venderlo a los protas de la fiesta. Algunos se buscaban para certificar que estuvieron. Como nos dijo una niña pequeña: "Es que van mú bebíos". Y los niños nunca mienten.
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20 Mayo 2009
Gracias a todos los que os habéis comunicado con nosotros para darnos la bienvenida a Ejpaña. Gracias a los que no también, que sé que nos tenéis en vuestro pensamiento. Gracias a los que lamentáis nuestro regreso porque lo tendremos en cuenta como lo tuvimos cuando empezó la aventura. Poco más. Sólo deciros que tenemos fotos buenísimas de nuestros primeros días en este vuestro país, pero que el blog lo tenemos medio cerrado por cruzcampismo. Que güena está la Cruzcampo porelamordedios. Total, que a ver si nos recuperamos y colgamos cosas dignas. Sólo decir que estamos vivos y con muchas ganas de publicar, pero que de momento estamos entregados a una de las pocas tareas serias de las que hay en la vida, como lo demuestra que se sirve en vaso frío.
Con Dios.
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9 Mayo 2009
Aquí nos tenéis de nuevo en las Europas. De nuevo en England. Estamos en tránsito, pero tránsito del bueno. Por aquello de trincar pasajes baratitos la mejor combinación de vuelta a las Españas, que no a casa, incluía una semana en Britain, pero lejos de apalancarnos a pasar el jet lag hemos optado por darnos un garbeo por Bath, que era una cuenta pendiente que teníamos de nuestra anterior estancia aquí.
Bath bien vale una visita. Una ciudad que fue tomada por las tropas de la Roma Imperial y que, por lo tanto, demuestra una prestancia continental que es envidia del resto de pueblos british.
La estrella de Bath son sus baños romanos, los que se construyeron aquellos enviados del César para paliar la morriña. Después, la reina inglesa los adaptó a sus necesidades y, con ella, la aristocracia británica. Ahora es un museo de los de quitarse el sombrero. El resto de la ciudad también es impresionante. Lejos de lucir la habitual arquitectura Victoriana, lo suyo es la Georgiana, con sus remedos de equilibrio renacentista elevados a la máxima potencia.
Total, tras la visita, nos hallamos en Newquay again para saludar amiguetes y, el martes, reencuentro con la madre patria aunque en su versión sureña. Nos vamos a instalar entre Sevilla y Cádiz. Allí ansiamos abrazar de nuevo el pan y el jamón. También tenemos previsto recibir visitas de amigos que hemos ido haciendo por esos mundos y hacer otras a compatriotas de los que conocimos en nuestra anterior estancia cornish.
We'll see.

La piscina principal de los baños romanos.
Al acabar la visita al museo te ofrecen un vasito del agua en cuestión. Curará lo incurable pero está más mala que su pm.
El restaurant ubicado into el museo. Lujo inglés.
Uno de los prebostes de Bath decidió que los pobres también tenían derecho a sus bañitos, así que financió junto a otros dos amigos este hospital pal populacho.
El Ayuntamiento de Bath ofrece cada día una visita guiada de dos horas por la ciudad. Ahí estuvimos. Entre otras cosas porque era gratis, aunque la verdad es que vale muchísimo la pena.
Una vista de una calle de Bath
Esto es una plaza construida por otro de los prebostes. Completamente circular. Representa al sol, uno de los símbolos de la masonería.
Detalle de una de las casas de la plaza que se veía en la anterior foto. Una de ellas pertece a Nicholas Cage. 4 millones de pounds tienen la culpa.
Más Bath.
El crescent. El mismo arquitecto se curró esta otra semiplaza en forma de luna. El trío lo completó con una calle que parte de aquí y que, vista desde el cielo, tiene forma de llave. Ay estos masones.
Calleja de Bath con sus escaparates georgianos.
Un escaparate del que se prendó la Santako. Y eso que es medio vegeta.

El mismo establecimiento de carnuza. Estaba junto al hostel donde pasamos la noche.

Y esto otras imágenes de este reencuentro con Europa. El mismo día de aterrizar, unas pintas para bajar el jet lag y nos encontramos en el pub con un partido de nosequé, porque acabó 2-6. Pero que ha sido de aquella Liga tan competitiva. En fin.

Y un par de días después más de lo mismo. Gloria culé. Que no se ponga muy pesada la culerada, please, que entonces carga un poco. A nosotros nos dio el alegrón por aquello de que se jincaron a un equipo inglés y pudimos reirnos en la cara de los british, aunque por lo bajini. Poca broma, que a un amiguete que ahora está en Londres le partieron una botella de birra en la cabeza por festejar a lo grande el gol de Iniesta. My god.
Y nada, que ya veremos si el próximo post es desde tierra infiel o ya desde tierra cristiana. En cualquier caso será a más de 1.000 kilómetros de casa y eso nos tranquiliza. Y más cuando parece que la práctica de inglés la tenemos más que garantizada. La cosa promete.
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4 Mayo 2009
Adiós amigos. Canadá ha sido el país de los amigos. Los que conocimos en Nelson, en Vancouver Island, en Vancouver City, los que vinieron a visitarnos desde las Españas.
Lo de New Zealand parecía insuperable pero, ahora, estamos en condiciones de situar a Canadá en el Top1.
Y lo dicho, que el viernes tarde dejamos Canadá y, después de un montón de horas de vuelo y trenes, nos plantamos de nuevo en Cornwall. Ha sido como un deja vu.
De momento estamos en Truro, donde estamos pasando el jet lag con más gloria que pena. Mañana seguramente nos apuntaremos a algo de turismo british y, el miércoles, regreso a Newquay.
Seguiremos informando.

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1 Mayo 2009
La capital de Vancouver Island ha puesto el punto y final a nuestra estancia de un mes en este paraíso canadiense. La ciudad, una de las más pretty que hemos visto en nuestro viaje, cuenta con un precioso puerto, un downtown ordenado y limpio, algunos paseos junto al mar de lo más interesante y un chinatown que es envidia de todos los visitados por los mendas hasta ahora. Total, que nos hemos dedicado a largos paseos y a encontrar a algunos amiguetes como Catherine, con la que trabajamos un día en la granja de Saanich y que reside en Victoria, o Shanon y Mike, la hija y yerno de Douglas y Suzanne.
El regreso a Vancouver contó, de entrada, con un acercamiento a la terminal by buga por parte de Catherine, la chica con la que coincidimos en la granja de Saanich. Después, cenita con Frank y unos amigos suyos, ella madrileña de pura cepa, aunque afincada en Canadá desde hace 30 y tantos años.
La despedida, en el mejor pub de la ciudad. En cuatro horas nos vamos pa England. Vamos que nos vamos.
Victoria. Una de las calles céntricas del downtown.
El puerto.
Iluminación nocturna del edificio parlamentario.
Otra calle, esta llena de árboles en flor. El blossom ese que dicen por aquí.
Toma blossom
La puerta de la noseque. La entrada al chinatown, vamos.
La calle más estrecha de Canadá. Acostumbraos aquí a las grandes roads tuvieron que venir los chinukis a enseñar lo que eran estrecheces.
La misma calleja un poco más adelante. Aquí los chinukis, cuando esto estaba fundándose, se dedicaban a darle al opio -que fue legal hasta principios del siglo pasado- y al juego -que siempre fue ilegal-. Las casas tenían patios traseros escondidos para darle a lo segundo.
Edificio del chinatown.
Y más edificios chinísticos.
Para flipar la cabina tuneada.
Tíos listos. En cada farola aprovechan el bulto que hace la caja de la luz para poner un mapilla y ubicar al personal.
Uno de los paseos que hay junto al mar en Victoria. Véase al parroquiano absolutamente preocupado por lo de la crisis mundial, la gripe mejicana y el regreso de Manolete a los ruedos.
Caruzas en los totems.
Probando si nuestros perfiles encajarían en un totem. El de la foto, por cierto, es el más alto del mundo.
La cocina del hostel no tenía desperdicio. Such a mess!!! Lo mejor el federico en su apartado de comida para compartir. Pantagruélico menú el que te puedes deconstruir con dos sobrecicos individuales de ketchup.
Y lo dicho. Que ya en Vancouver y a punto de najarnos pa las Inglaterras. God save the Queen!!!
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